Tuesday, January 6, 2009

Ciencias naturales


El paraíso que ovula en mi puerta;
el tala que amontona bajo sus uñas crines del cogote,
cuerdas de la cola;
la rosa china, roja;
la luz del naranjo y el limonero, blanca y blanca;
el enamor de la magnolia cítrica
que se hizo de pura cepa al escarabajo
y no a la abeja que fue tardía;
la cica a la cual la profesora de ciencias naturales
nos incitó a meterle la mano bajo la pollera
y arrancarle los huevos peludos y anaranjados
lo que me llena de vergüenza y me impide meter
mi alma en su conífera;
el rosal que se regala siempre;
el higuerón, árbol de muerte constrictor, abrazo
que baja hasta la tierra como los huesos últimos;
todos los pinos, cedros, cipreses, llamas de velas
encendidas sobre las placas;
toda la naturaleza muerta
sobre una mesa un verano
que los hermanos pequeñitos
tiraban dados y masticaban las uvas, duraznos, bananas
y manzanas en un plato hondo de vidrio rugoso
antes de entrar en los sueños al mismo tiempo
que nosotros éramos como dios
nos traía al mundo.

José Odjigh

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Friday, November 10, 2006

Extraño al pájaro (Polonia)

Me alegró saber
que fue menos hospitalaria la nieve
rusa somos Israel
                   los hombres
se llevaron el nombre
también el de Shiraz
que tanto tiempo lo pensamos con ella

 

Y el pájaro
que te obsequié
y la licencia de conducir

 

Fue tan fugaz
que se abrieron los hielos

 

¿Qué puede hacerle el sable
al corazón del oruga?

 

¿Qué puede hacerle el sable
al corazón del diablo?

 

José Odjigh, Primeros Lamentos, 2006

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Sunday, July 30, 2006

Es una cuestion de tamaño

Decidimos crear algo que el agua no pudiese ultrajar,
un edificio que no tuviese grietas por donde filtrarse
y que ni piedra tuviese.

No fue por un robo a los cielos que decidimos crear los símbolos
sino porque el desierto era demasiado grande.
¿Quién podría manipular la tumba de Mausolo de Halicarnaso?
¿Quién oponer con su dedo el templo que Eróstrato abrasó con el fuego?
¿Quién esconder en su puño la fortaleza Chichén Itzá de Yucatán?

De las enormidades no hay que hacerse cargo.

 

José Odjigh

 

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Friday, June 16, 2006

Oh braceo…

Oh, braceo para espantar los zánganos!
porque parte del río inasible
es la aparición de herrumbre en los órganos
Braceo para espantar los zánganos!

Estoy encanecido y mi piel
roja reseca no tiene quien la humedezca,
antaño una muchachita de la provincia
lo hacía por todos: ella no era como ustedes.
Y gratificado estoy
de, alguna vez, haber tenido
una mujer que supiera llegar tan bien
a las glándulas.

Oh, braceo para espantar los zánganos!
donde antaño había marfil
hoy hay pliegues engendrando pestes
Braceo para espantar los zánganos!

Los viejos somos inútiles
si no tenemos una manada de focas.
Alguna vez braceé -¿fue un sueño?- bajo el sol del amanecer
en el Ponto espantando las negras aguas;
el sol me enjugaba tendido en sus costas blancas.
Ahora sólo braceo para que no me ahuequen,
                  y sólo mis uñas
resplandecen tras la noche.

Oh, braceo para espantar los zánganos!
envidiable mármol, siempre a diez grados
menos que el aire que te circunda
Braceo para espantar los zánganos!

Nadie me limpia esta fiebre roja
¿Muchacha de la breña,
no te crecieron las canas,
tus uñas no crecen sorteado el meandro?

Gratificado estoy
(Oh feminae libera me!)
de haber recibido sin importarme el marasmo,
tu medicina.

 

José Odjigh

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Friday, June 9, 2006

San Antonio

 I

Los que envejecemos

entre el calcio de la pobreza y las fresias

y las calas que nos rozan, vemos trigo y más trigo

en tu mano, vemos la esclava bordando la gamuza,

vemos os reseros sobre el horizonte y los cañones

 

más alto que el chajá

tus dientes.

 

II

Fue un error

haber dejado entrar la luz eléctrica en las iglesias,

no haber permitido que los vitrales decidiesen

la canaleta luminosa del réquiem,

el silencio verde de la langosta, el´ángulo áureo del arpa

ceñida al sistema solar.

Fue un error la última luz de los muertos

bajo el bronce. Fue un error

haber construido los puentes en el río Areco

y no en tu sayal profundo.

 

José Odjigh, Santoral.

 

 

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Tuesday, May 30, 2006

Carta del combatiente

Ver arder la turba es como ver arder la tierra.
No hay carbón que de menos calor que la turba,
me lo recordó un  hombre del interior
y no lo olvidé desde entonces.
 
stecht tiefer die Spaten ihr einen ihr andern spielt weiter zum Tanz auf*
 
Traigo la foto y la carta conmigo
pero por el diluvio, sabrás entender que mientras cavaba
-la pala Lineman contra esta tierra tan negra-
se echaron a perder.
 
stecht tiefer die Spaten ihr einen ihr andern spielt weiter zum Tanz auf
 
No hay luz: nos está prohibido
mirarnos en los charcos.
Ojalá tuviera, aunque fuera, un rosario
de hueso, de esos que brillan en la oscuridad 

para iluminar con él Tu cara.

 

José Odjigh

 

 

 

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Thursday, May 25, 2006

Por curado

Ni el mimbre de plata de los peces
ni los bronquíolos marrones quedan en el cauce vacío. Se va
el río hacia arriba y junto a él
la herida entera,
el coágulo de lo cambiante en reposo, lo aparente.¿Cicatriz? ¿cicatriz y piedra? El Tártaro
sabe del tálamo que las desapariciones de las rocas
encienden, sobre los cuerpos sólo hay expulsión;
ni vestigio del cascarón, ni de la astilla, ni del hilo.
Por curado hebra de serpiente deja el río.

José Odjigh

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Los ríos

Oh Tiresias, tough blind, throbbing between two lives…

Contemplamos la desnudez divina y nos fue cedida la mirada
entorno a estos templos en los que antaño
el agua, la lira de manantial, se abría del verticilo y germinal
nos tarareaba una partitura en los sedales.
Contemplamos las giganteas con sus vientres de ceniza, la lágrima
de la mirra, el fémur como mástil del laúd.
Sin embargo los ríos por los que juraban los dioses están lejos.
No los oye la druida,
no los oye papá,
no los oye aquel poeta que se llevó en la barca la tierra alazana, el viento silbando
entre los palmares, los cauces y el reverbero.
Oh semillas, albúmina gilva ¿Ya no son ovillo acaso los tímpanos entre la flauta de Hermes y la pampa?

 

José Odjigh 

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